miércoles, 3 de febrero de 2016

Publicado el miércoles, febrero 03, 2016 por con 0 comentarios

La medicina en El Quijote

Este año se conmemora el IV Aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes nacido el 29 de septiembre de 1547 en Alcalá de Henares, y fallecido el 22 de abril de 1616, en Madrid.

La edición príncipe de El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha salió, en el año 1605, de la Imprenta de Juan de la Cuesta, en Madrid.

Con este motivo, desde la Biblioteca de Medicina, queremos reseñar algunas de las referencias que el autor hace en la obra a distintas enfermedades.
Sus nociones de medicina posiblemente le fueron transmitidas por su padre, cirujano de oficio.

Para ello, hemos tomado como guía el emotivo homenaje que han llevado a cabo los niños del Aula Escolar del Hospital de San Pedro de Alcántara, en Cáceres, donde describen, después de leer y localizar, varias enfermedades que padecen los personajes de la obra, plasmándolas desde su percepción con geniales dibujos.

 • Bulimia. Capítulo LXII. Que trata de la aventura de la cabeza encantada, con otras niñerías que no pueden dejar de contarse.
“Dijo Don Antonio a Sancho: Acá tenemos noticias, buen Sancho, que sois tan amigo del manjar blanco y de las albondiguillas que si os sobran las guardáis en el seno para el día siguiente”

Gastritis. Capítulo XI. Donde se cuentan los otros sucesos que pasaron en la venta con el bálsamo de Fierabrás.
 “Quiso él mismo probar la virtud del brebaje, y se bebió un buen trago. Y mientras Sancho Panza se bebía otro trago, nuestro caballero comenzó a vomitar, con tanta angustia que creía que se moría. Enseguida hizo también efecto el bálsamo que tragó Sancho y le entraron unos retortijones de tripa tan fuertes, que salió corriendo como un loco por todas partes, sufriendo tales angustias y sudores que todos creyeron que se le acababa la vida”

• Locura. Capítulo XVII. De lo que sucedió a Don Quijote en Sierra Morena.
 “- Digo, señor, que ya que tengo que contarle a la señora Dulcinea las locuras que por su amor va a hacer vuestra merced en estas peñas, bueno sería que yo viera alguna, para así poder jurar haberlas visto.
 - Espérate Sancho, que en un credo las haré, dijo Don Quijote. Y desnudándose con toda prisa, quedó en pañales, y luego, sin más ni más, dio dos zapatetas en el aire y se tumbó cabeza abajo y con los pies en alto, descubriendo cosas que Sancho no quiso volver a ver”

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