lunes, 27 de julio de 2015

Publicado el lunes, julio 27, 2015 por con 0 comentarios

Biblioplayas y bibliopiscinas para combatir el calor y nutrir el cerebro bajo el sol



Biblioplayas, bibliopiscinas o bibliobuses en las playas de nuestra geografía. Cada verano, el mismo dilema hamtletiano: a donde voy a  leer, a la playa o la piscina.

Esta introducción suena muy idílica, ¿verdad?. Ojalá sucediese eso en un país en el que, en líneas generales, no se lee.

Sin embargo, y pese a estos datos sobre los bajos índices de lectura en España, cada vez existe  más demanda de lectura en playas y piscinas.

Y es que, cualquier amante de los libros se mostrará favorable a unir relax-y-baño con un buen rato de lectura tumbado en la arena o en el césped.

Todo son ventajas: que se te olvida el libro en casa... no pasa nada, acudes a tu biblioplaya o bibliopiscina; si las jornadas bajo el sol se te hacen largas, un libro te ayudará a combatir el tedio del estío.


Bibliopiscinas y biblioplayas en España

Las instituciones --conscientes de la afición  por la lectura en los arenales-- apuestan por impulsar la creación de las bibliotecas en playas y piscinas. Pero, no nos equivoquemos, esta interesante iniciativa de fomento de la lectura estival no nació ayer.

La llamada extensión bibliotecaria supone llevar los libros a poblaciones o colectivos que -por el motivo que sea- no tienen acceso a la lectura en sus comunidades. Servicios como el bibliometro, llevan ya muchos años en funcionamiento.

Muchas bibliotecas catalanas llevan más de quince años llevando su colección a pie de playa, de piscina o de jardín. En la actualidad, estas actividades al aire libre funcionan en 63 municipios catalanes.

Además de en Cataluña, encontramos biblioplayas en Gijón, en la Comunidad Valenciana, en La Torrecilla y Burriana, en Nerja, Málaga.

En Murcia, los bibliobuses de verano recorren playas como la de Calabardina, los Narejos o Santiago de la Ribera.

El servicio de bibliopiscina lo encontramos en Peñaranda de Bracamonte, Salamanca - que lleva 26 veranos en funcionamiento o en el municipio de Lena, en Asturias, en Requena, Valencia o en la piscina de Urretxu, Guipúzcoa.

Entre chapuzón y chapuzón... tú eliges la lectura

Generalmente, las colecciones de este tipo de bibliotecas estacionales se componen más de textos y lecturas ligeras que de las obras completas de Tolstoi. Así, revistas sobre hobbies, viajes, cocina, decoración, juegos tipo parchís o lápices para colorear son los más demandados.

Además de fomento de la lectura, hablamos de distracción o pasatiempo para nutrir el cerebro en vacaciones. Y tú, ¿las has probado ya?

0 comentarios: