lunes, 22 de enero de 2018

Publicado el lunes, enero 22, 2018 por con 0 comentarios

Vidas de película: Retrato de una obsesión (Fur, 2006)




Diane Arbus nació en Nueva York, en 1923 y se suicidó en 1971, en la misma ciudad. En los años ´50 pasó de fotografiar modelos para las principales revistas de moda a tomar fotografías en los barrios más marginales de Manhattan. 

Influida por su maestra, Lisette Model y por la película Freaks, de Tod Browning, comenzó a retratar seres marginales, anormales, diferentes: gemelos, enanos, travestis, gigantes. Rápidamente su obra llamó la atención del público y un año después de morir fue la primera fotógrafa estadounidense en ser seleccionada para la Bienal de Venecia. Hoy en día se la considera una de las mejores. 

En Retrato de una obsesión, de Steven Shainberg, se recrea de forma ficcional el modo en que Arbus (Nicole Kidman) incursionó en el mundo de la fotografía. La infelicidad de la mujer casada, rodeada de lujos y belleza, que pelea por adentrarse en un universo más oscuro donde ser realmente libre, es el punto sobre el que gira la historia. 

Ese paso lo realiza gracias a la presencia de un misterioso vecino (Robert Downey Jr), un verdadero freak que la introduce en la noche neoyorquina y le presenta a los personajes de sus retratos. Ella alcanza la felicidad por esa época, pero es una ajena. La confrontación entre la alta esfera social a la que pertenece, choca constantemente con ese otro mundo subterráneo. 

Kidman se luce en una de sus especialidades: interpretar a una mujer desquiciada en lucha consigo misma, a quien Downey Jr. acompaña con sensualidad. Y mucho pelo. De hecho, el título original de la película es Fur (pelaje), ya que el vecino sufre una extraña enfermedad que le hace crecer el pelo más de lo normal, cubriéndole todo el cuerpo, incluso la cara. 

El film tiene verdaderos momentos de belleza, sobre todo en la fotografía y los encuadres, que por momentos, son de pura poeticidad. Como no podía ser de otro modo (al final de cuentas, se trata de la vida de una fotógrafa), hay escenas que son verdaderos cuadros, incluso presentados como fotografías, es decir, imágenes estáticas donde la luz juega con la armonía y el color. 

Si bien se explicita desde el comienzo que no es una biografía convencional, en tanto ficcionaliza la mayor parte de la historia, el espectador puede tener una idea (aunque sea lejana) del genio perturbado de una de las más grandes artistas del siglo XX.   




Imagen: Sensacine
Trailer: Youtube

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