Este año se ha conmemorado el centenario del primer conflicto bélico global: el 28 de julio de 1914, un mes después del asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria, el Imperio Austro-Húngaro le declaraba la guerra a Serbia desencadenando una de las páginas oscuras de la historia: la I Guerra Mundial.
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Soldados australianos cerca de Ypres (Bélgica), en 1917.
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Soldados y camarógrafos de varias nacionalidades proporcionaron imágenes de la Gran Guerra. Por primera vez, la guerra y sus atrocidades fueron capturadas y reflejadas por el nuevo medio de formas muy diversas: documentales, películas de ficción, noticiarios cinematográficos, reportajes o films de propaganda.
Diversas producciones han recopilado estas imágenes en grandes documentales como
The Great War (1964) de la BBC,
World War I : the complete story (2003) de CBS Broadcasting, o el dirigido por Georges Alépée Les grands jours du siecle, la mémoire de notre temps. 1914-1918,
La Grande Guerre, realizado a partir de imágenes de archivo o el llevado a cabo por Julia Spark La época de la I Guerra Mundial (1984), de carácter didáctico
En años posteriores ha servido de inspiración a distintos cineastas con versiones en las que combinan la aventura y el drama humano con un talante humanista como
Adiós a las armas (1932) de Frank Borzage o
La Reina de África (1951) de John Huston ; otros directores como Jean Renoir en
La gran ilusión (1937) y George W. Past en
Cuatro de infantería (1918) subrayan la necesidad de una reconciliación ; Stanley Kubrik en 1957 dirige
Senderos de Gloria, alegato anbibelicista y antimilitarista como el que manifiesta Dalton Trambo en
Johnny cogió su fusil (1971).
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Trinchera cerca de la Boiselle en
la Batalla de Somme (julio 1916)
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Episodios y personajes de esta guerra también han sido llevados al cine, como
Gallipoli (1981) de Peter Weir que rememora la batalla que enfrentó a turcos y alemanes con australianos y neozelandeses o
Lawrence de Arabia (1962) que recrea la participación de Thomas Edward Lawrence en la Revuelta Árabe, durante la I Guerra Mundial. También la Gran Guerra ha servido de telón de fondo a varios cineastas como Alexander Dovzhenko en
Arsenal (1929), F.Fellini en
Y la nave va (1983), Bertrand Tavernier en
La vida y nada más (1989) o Istvan Szabó con
Hanussen, el adivino (1988)…
Todas estas obras van a permanecer expuestas en la
URAM del 1 al 30 de septiembre, pudiéndose también visionar y llevarse en préstamo domiciliario.