martes, 15 de junio de 2021
miércoles, 26 de mayo de 2021
La leyenda en torno al llamado hombre de la máscara de hierro ha convertido con el paso del tiempo a su desdichado protagonista en el prisionero más famoso de Francia. Pero ¿qué hay de verdad y de mentira en esa historia?
Cuentan las crónicas que cuando el pueblo de París tomó la Bastilla el 14 de julio de 1789, se descubrió que en sus archivos constaba la existencia de un prisionero misterioso que permaneció aislado del resto hasta su muerte en 1703 y que, para que nadie supiese quién era, llevaba la cara cubierta con una máscara de terciopelo.
Incluso hubo quien, Biblia en mano, juraba que en una recóndita mazmorra se habían encontrado los restos de un hombre desconocido que portaba un casco o máscara de hierro que le cubría rostro y cabeza.
Como quiera que en la época de Luis XIV era habitual que se encerrara en esta prisión a notables que habían caído en desgracia ante el rey, borrándoles así del mapa, las especulaciones sobre la identidad de este prisionero empezaron pronto. Parece ser que el primero en hablar de él fue el filósofo Voltaire, que estuvo preso un tiempo en la fortaleza y oyó hablar de este misterioso personaje, que, aunque era tratado de manera exquisita, no podía relacionarse con nadie bajo pena de muerte inmediata y que ocultaba su identidad bajo una máscara.
A través del tiempo, se ha especulado mucho con la identidad del reo, dejándose caer nombres como los del auténtico D’Artagnan, algún ministro de finanzas o general venido a menos en la corte o incluso algún miembro de la familia del Rey Sol... Lo único cierto es que el secreto continúa bien guardado.
Tras la caída de la Bastilla proliferaron los relatos en torno a ella y sus desgraciados habitantes y, naturalmente, una historia como esta del prisionero misterioso, llena de posibilidades y con tanto poder para estimular la imaginación de las buenas gentes no podía pasarle desapercibida a uno de los más grandes fabuladores de la literatura francesa decimonónica: Alejandro Dumas padre (Villers-Cotterêts, 24 de julio de 1802-Puys, cerca de Dieppe, 5 de diciembre de 1870).
Era hijo del general Alexandre Dumas, “el conde negro", quien fue uno de los militares más populares de la república y compañero de armas de Napoleón. Su imponente figura planea sobre alguno de los personajes más famosos de este autor como el Conde de Montecristo pues tuvo una vida digna de novela (vamos, como si la hubiera escrito su propio retoño) ya que era fruto de la unión de una esclava negra de Haití y de su amo, un decadente aristócrata francés. El propio escritor Alejandro Dumas sufriría durante su vida las burlas de algunos de sus contemporáneos, que le despreciaban por ser mulato.
El popular y prolífico Dumas creó algunos de los personajes más conocidos de la literatura de aventuras histórica, protagonistas de obras como Los Tres mosqueteros, El Conde de Montecristo, La Reina Margot o El tulipán negro, entre las más famosas. Solía publicarlas a la usanza del momento, es decir, por entregas y a veces recurría a algún escritor poco conocido para que le ayudara a rematarlas.
La historia de El hombre de la máscara de hierro aparece en la tercera parte de la trilogía de D’Artagnan, un mosquetero que sirvió realmente a las órdenes de Luis XIII y Luis XIV, publicada entre 1844 y 1848, formada por las novelas Los Tres mosqueteros, Veinte años después y El vizconde de Bragelonne, llegando a ser editada a veces como una novela aparte, proporcionándole fama mundial.
En la tercera parte, El vizconde de Bragelonne, se narran las últimas aventuras de los mosqueteros, que se ven mezclados en diversos lances, entre ellos el relacionado con el misterio que envuelve a un prisionero de la Bastilla, encerrado en una mazmorra, aislado del mundo y cuya cara aparece oculta tras una máscara (esta vez sí) de hierro, para evitar que sea reconocido porque si se la quitara podría ocasionar graves problemas al rey ya que se trataría de su hermano gemelo, Philippe, al que Luis XIV ha decidido poco menos que enterrar vivo para que no le dispute la corona.
La trama sirvió de argumento a varias versiones cinematográficas, del cine mudo para acá, siendo la más reciente la de 1998, dirigida por Randall Wallace, autor también del guion. Aquí volvemos a encontrarnos a los mosqueteros en plena madurez, con gran experiencia en la vida y en las armas, lejos ya de la audacia y la temeridad de sus primeras aventuras.
D’Artagnan (Gabriel Byrne) es un hombre prudente, fiel sobre todo a su rey, que trata de conjugar sus principios con las órdenes que recibe.
Athos (John Malkovich) es doblemente noble, como miembro de la aristocracia ya que es el conde de la Fère y por su honorable forma de ser.
Porthos (Gérard Depardieu) es el vividor, que necesita de la acción y de las aventuras amorosas para sentirse feliz y que quizá es el que acusa más el paso del tiempo debido a sus achaques que no le permiten los excesos de antes.
Aramis (Jeremy Irons) es el místico que al mismo tiempo sabe ser soldado y hombre de mundo, el más propenso a las intrigas y el que más secretos sabe guardar.
Luis XIV (Leonardo di Caprio) es un rey adolescente, lleno de vida, inclinado a la arbitrariedad y los abusos, lejano e indiferente a los padecimientos de su pueblo.
Philippe, el alter ego de Luis XIV (también Leonardo di Caprio) es la víctima, repudiado y escondido por su familia a causa del odio y las maquinaciones de su hermano, en el fondo un alma pura que se revuelve en el cieno.
El filme es una típica producción de aventuras, con espléndidos decorados naturales y mucha acción al estilo clásico, espectacular, que se distingue por reunir a un grupo de actores excepcionales como pocas veces se ha visto, que se adueñan de los personajes y dan lo mejor de sí sin aparente esfuerzo. Frente a ellos, Leonardo di Caprio hace lo que puede (no lo tiene fácil) en su doble papel de rey y víctima, lo mismo que Peter Sarsgaard (Raoul, vizconde de Bragelonne), en su pequeño pero crucial papel.
Imagen: Filmaffinity
Tráiler: Youtube
martes, 25 de mayo de 2021
Nueva programación de los cursos de la Biblioteca de Humanidades para el mes de junio.
lunes, 17 de mayo de 2021
Apoyo a la investigación| Apoyo al aprendizaje| Biblioteca de Humanidades| Bibliotecas| Formación de usuarios| Guías y tutoriales
lunes, 10 de mayo de 2021

Apoyo a la investigación| Apoyo al aprendizaje| Biblioteca de Humanidades| Bibliotecas| Formación de usuarios| Guías y tutoriales| Refworks
martes, 4 de mayo de 2021
Biblioteca
UAM ha elaborado un vídeo
tutorial sobre cómo exportar referencias desde las bases de datos de Ebsco
al gestor bibliográfico RefWorks.
Actualmente
puedes acceder a 34 bases
de datos del proveedor Ebsco. Recuerda que si estás fuera del campus,
tendrás que conectarte a los recursos de forma remota mediante VPN o SIR.
RefWorks es
el gestor bibliográfico suscrito por la UAM que permite guardar, organizar y
compartir referencias bibliográficas, así como elaborar la bibliografía y las
citas en tus trabajos académicos.
Para
saber más, puedes acudir al tutorial de
RefWorks elaborado por la biblioteca, o inscribirte en nuestros cursos de formación.
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miércoles, 28 de abril de 2021
Aunque hayan transcurrido 156 años desde la muerte de Abraham Lincoln (Hodgenville, Kentucky, 12 de febrero de 1809-Washington D. C., 15 de abril de 1865), la figura de este estadista, uno de los más importantes y carismáticos que ha existido a nivel mundial, sigue atrayendo la atención de los eruditos y del público en general. Pero, como suele ocurrir, aunque a veces pensemos que lo sabemos todo sobre esta clase de personajes en realidad no es así.
En el caso concreto de Lincoln, es paradójico el desconocimiento de muchos detalles alrededor de su muerte, acaecida por un disparo ejecutado por un actor de segunda fila y furibundo secesionista, llamado John Wilkes Booth mientras contemplaba una obra de teatro en el palco presidencial del Teatro Ford en Washington.
Como muestra de la curiosidad que, por otra parte, despierta el magnicidio, un verdadero trauma nacional en su época, mencionaremos que hace unas pocas semanas Discovery Channel estrenó un documental titulado Lincoln inédito, en el que se especula con la posibilidad de que una fotografía recientemente encontrada de mediados del XIX, pudiera corresponder a Lincoln en su lecho de muerte. De hecho, no hace mucho, también aparecieron otras fotografías que se han identificado como tomadas en la habitación en que murió, tal y como quedó cuando se lo llevaron a enterrar.
En realidad, apenas se ha divulgado, incluso entre el público americano, que el asesinato de Lincoln no estaba previsto que fuese un hecho aislado, sino que se pretendía acabar al mismo tiempo con todo su gabinete para sembrar el caos en el país cuando la derrota del Sur estaba clara y era cuestión de días el fin de la guerra de Secesión. Por tanto, el plan para matar al presidente era parte de una conjura mucho más ambiciosa en la que intervinieron varias personas.
La conspiración trata de reflejar los hechos acaecidos desde el momento en que Lincoln muere, centrándose en la posterior persecución de los implicados, su juicio y condena.
Así pues, la noche del 14 de abril de 1865, Abraham Lincoln (Gerald Bestrom) decide acudir con su esposa Mary (Marshell Canney) y una pareja invitada a ver una obra en el Teatro Ford de Washington.
El ambiente en las calles es de gran animación, ya que, con la inminente rendición del general sudista Robert E. Lee, se ve venir el fin de la Guerra de Secesión que durante cuatro años ha dividido el país entre el bando nordista (republicano y contrario a la economía esclavista) y el sudista (demócrata y partidario de la esclavitud) bañándolo en sangre. El triunfo del norte sobre el sur es, sobre todo, un triunfo de Abraham Lincoln, empeñado en acabar con la lacra de la esclavitud y modernizar el país.
Mientras el presidente contempla la obra de teatro accede al palco un actor muy conocido, habitual en las obras representadas allí, John Wilkes Booth (Toby Kebbell). Este, fanático sudista, dispara por detrás a Lincoln, incrustándole una bala en la nuca. El presidente cae hacia adelante en su asiento y Booth salta por encima del palco hacia el escenario, mientras grita Sic Semper tyrannis (Así siempre con los tiranos), lema del estado sureño de Virgina y, al mismo tiempo, una alusión clara e insultante a Lincoln. Aunque se rompe el tobillo al caer mal, consigue huir al galope apoyado por un secuaz, iniciando una escapada que terminará doce días después en una granja de Virginia, donde es ejecutado por uno de los soldados que le perseguían de un disparo por la espalda.
La feroz persecución del asesino del presidente (pues Lincoln muere al día siguiente sin haber recobrado el conocimiento) da como fruto no sólo la muerte de Booth, sino el apresamiento de sus cómplices.
La conspiración nos relata cómo un grupo de al menos ocho personas son detenidas como sospechosos de haber colaborado no sólo en el magnicidio sino también en el intento de asesinato del secretario de Estado, William H. Seward y del vicepresidente Andrew Johnson, ideados para realizarse en cadena la misma noche. Seward logró sobrevivir a las heridas que le causó el feroz ataque de uno de los conjurados y Johnson ni siquiera fue agredido, ya que su supuesto atacante renunció a hacerlo a última hora por cobardía.
Entre los acusados, llama la atención la presencia de una mujer de mediana edad, Mary Surratt (Robin Wright), viuda y madre de dos hijos, propietaria de una posada en la que tuvieron lugar las reuniones de los conspiradores, entre ellos, su propio hijo John. Estos habían pensado en primer lugar secuestrar a Lincoln, siempre con la idea de torcer el curso de la guerra a favor del sur, pero se vieron obligados a abortar el plan optando finalmente por el triple asesinato.
Todos ellos son llevados ante un tribunal militar siguiendo las instrucciones del secretario de Defensa, Edwin M. Stanton (Kevin Kline), algo totalmente irregular, al ser civiles. La defensa de Mary Surratt es encomendada por el insigne jurista Reverdy Johnson (Tom Wilkinson) a un joven exmilitar, héroe de guerra unionista y abogado, llamado Frederick Aiken (James McAvoy), quien se resiste en principio a aceptar el encargo, pero al final acaba cediendo. Como le recuerda Johnson, a pesar de sus escrúpulos debe hacerlo porque Mary tiene derecho a una defensa como cualquier ciudadano.
Y en el desarrollo de ese juicio centrado en la figura de Mary, vemos cómo en vez de impartir justicia se busca un ajuste de cuentas entre vencedores y vencidos; se suceden las irregularidades y se torpedea descaradamente cualquier intento por parte de Aiken de sembrar la duda en el tribunal a favor de Mary, pues él se inclina a pensar que su papel en la conjura ha sido secundario y que quien tendría que estar procesado es John Surratt, que está huido. Choca también, en sus intentos de librarla de un amargo final, con la propia Mary, quien dará en todo momento una lección de dignidad y amor materno, dispuesta a sacrificarse para salvar a su hijo de la horca.
Se trata, pues, de un drama judicial, en el que se defiende el poder y la importancia de la Constitución, de los derechos de los ciudadanos a tener un juicio justo y a no ser víctimas de venganzas incluso en medio de un conflicto bélico. Todo lo contrario de lo que en el transcurso del proceso pregona el fiscal: ¡En tiempos de guerra las leyes enmudecen!
Estos temas de justicia social, tan queridos para su director, Robert Redford, son narrados con la maestría propia de este cineasta, de una forma clásica, sin artificios ni exageración, recreando los diferentes ambientes con gran naturalismo, gracias a una magnífica fotografía de Newton Thomas Sigel que utiliza la luz de forma magistral y a una buena banda sonora obra de Mark Isham.
Se rodea, igualmente, de grandes actores como Robin Wright, magnífica en su papel de Mary Surratt y James McAvoy como el abogado Aiken, dispuesto a defender la justicia por encima de todo. No menos importantes son los secundarios como Tom Wilkinson o Kevin Kline, impecables en sus cortos pero decisivos papeles.
La cinta no obtuvo mucho éxito en su estreno y la crítica la acogió con división, puede que perjudicada precisamente por ese desarrollo clásico que la caracteriza. Sin embargo, a pesar de ser un producto quizá no tan sobresaliente como otros dirigidos por Robert Redford, es una película con una trama muy interesante, que se centra en unos hechos desapercibidos para muchos y muy bien interpretada, virtudes que la hacen, sin duda, digna de ser apreciada como merece.
Imagen: Filmaffinity
Tráiler: YouTube
viernes, 23 de abril de 2021
jueves, 22 de abril de 2021
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martes, 20 de abril de 2021
Al celebrarse el próximo lunes 26 de abril la festividad del patrono de la Facultad de Filosofía y Letras, San Isidoro de Sevilla, la Biblioteca de Humanidades permanecerá cerrada.
Los horarios de las demás bibliotecas ese día pueden consultarse en la BiblioAgenda.
lunes, 19 de abril de 2021
jueves, 15 de abril de 2021
Hasta el 16-05-21 tenemos en pruebas la base de datos Artfilms.
La integran recursos en formato de video de medios especializados en arte contemporáneo y de películas de arte para las bibliotecas académicas.
Se ofrecen más de 5.000 películas para la educación artística y para profesionales de las artes.
Se puede acceder a este recurso por medio de nuestra Lista AZ de bases de datos.
NOTA: Para poder consultar los recursos electrónicos suscritos por la biblioteca cuando se encuentra fuera de la UAM hay que instalarse el software VPN (red privada virtual) adicional a la conexión de Internet.
viernes, 26 de marzo de 2021
miércoles, 24 de marzo de 2021
Autor de numerosos cuentos cortos, es conocido sobre todo por dos de ellos, Rip Van Winkle (1819) y La leyenda de Sleepy Hollow (1820), basados en leyendas costumbristas locales con ingredientes fantásticos y de terror. Irving conocía muy bien los parajes en que se desarrollaban estos cuentos pues los frecuentó mucho durante su vida, llegando incluso a ser enterrado en el cementerio de la localidad de Sleepy Hollow.
La popularidad de ambos relatos a través del tiempo ha dado lugar en lo literario a abundantes reediciones y estudios y a ser adaptados numerosas veces a la escena, al cine y a la televisión.
La leyenda de Sleepy Hollow relata la historia de Ichabod Crane, un medroso joven que se desplaza a la localidad de Sleepy Hollow, en el valle del mismo nombre, cerca de Nueva York, para ejercer como maestro en la escuela del pueblo. Allí conoce a Katrina Van Tassel, hija de uno de los prohombres de la localidad, de origen holandés como todos sus vecinos, conocida no sólo por su encanto y belleza sino por ser también una rica heredera. Crane, deslumbrado por ella, pero también interesado en su dinero, decide hacer lo posible por conquistarla, chocando con los intereses de otro joven pretendiente local, el audaz Brom Van Brunt.
Crane asiste una noche a una fiesta en la granja de los Van Tassel, en el transcurso de la cual Brunt recrea para los presentes, con gran aparato, la leyenda del jinete sin cabeza, un espectro que se pasea por los bosques circundantes y que asesina a los paisanos decapitándoles con su temible espada. Al parecer es el fantasma de un sanguinario jinete hessiano que en la Guerra de la Independencia americana se hizo famoso por cabalgar un veloz caballo negro, a lomos del cual se paseaba por el campo de batalla segando cabezas incansablemente. Al final es atrapado por sus enemigos, que igualmente le cortan la cabeza, pero le entierran sin ella. Como consecuencia, el espectro vaga cortando la de quien se ponga a tiro mientras espera recuperar la suya.
Impresionadísimo por el relato, Crane regresa a caballo a Sleepy Hollow atravesando el bosque muerto de miedo. De repente, oye un relincho y ante sus ojos se aparece el temido jinete, que empieza a perseguirle encarnizadamente con la aviesa intención de dejarle sin cabeza…
De las adaptaciones a la pantalla de La leyenda de Sleepy Hollow destacaremos, aparte de la versión muda de 1922 (El sin cabeza), la típica versión realizada en dibujos animados por Disney en el año 1949 con números musicales, pero bastante fiel al original literario. Más recientes son la de Tim Burton de 1999 ya con el título acortado de Sleepy Hollow y la serie de televisión del mismo nombre, emitida por la cadena Fox durante cuatro temporadas entre 2013 y 2017. Por supuesto, la más conocida y de más éxito es la del director Tim Burton que, por tercera vez después de Eduardo Manostijeras y Ed Wood se alía de nuevo con Johnny Deep para ofrecernos un filme en el que el misterio y el terror se entremezclan con un agudo sentido del humor.
Al adaptarlo al cine, el guionista Andrew Kevin Walker se toma algunas libertades con respecto al cuento original. Aquí Ichabod Crane (Johnny Deep) es un joven detective de la policía de Nueva York, de ideas modernas más propias del siglo XIX que apenas ha empezado que del XVIII que acaba de irse. Crane es partidario de estudiar el lugar del crimen, recopilar pruebas antes de mover el cadáver y realizar autopsias para seguir la pista al asesino... en vez de actuar negligentemente, pisotearlo todo, aplicar tortura a algún infeliz que pasaba cerca y sacar conclusiones fáciles. Nada de esto le hace precisamente popular entre compañeros y jefes, de forma que, para quitárselo de encima, el burgomaestre (Christopher Lee) decide enviarle a la cercana localidad de Sleepy Hollow para que se ocupe de resolver una serie de asesinatos que han tenido lugar recientemente y que se caracterizan porque a todas las víctimas les han cortado la cabeza.
Sin demasiado entusiasmo, el joven se pone en camino al pueblo atravesando un fantasmal bosque y cuando llega allí se encuentra con una comunidad dominada por un terror supersticioso que achaca los asesinatos al espectro de un jinete descabezado que fue ajusticiado en la Guerra de Independencia y que ahora vaga por el bosque buscando venganza y su cabeza perdida, pues seguirá asesinando sin piedad hasta que la encuentre.
Por supuesto, Crane, que es un joven racional y moderno, piensa que eso de los fantasmas y aparecidos no son más que paparruchas y está convencido de que el asesino es de carne y hueso.
Los vecinos más influyentes, entre los que se encuentran el notario, el magistrado, el médico, el reverendo y Baltus Van Tassel (Michael Gambon), el granjero más rico del pueblo, intentan convencer a Crane de que el fantasma existe, en un principio sin éxito. Pero se suceden nuevos asesinatos, Crane empieza a investigar e incluso es testigo de uno de ellos. A partir de aquí no tendrá tan claro que los crímenes puedan justificarse sólo de forma racional, pero como Ichabod tiene cabeza y sabe utilizarla (lo contrario de su oponente, el jinete fantasmal) continuará con sus pesquisas dándole un nuevo enfoque, pues sospecha que, aunque hay elementos sobrenaturales en el caso, detrás se encuentra una mano humana.
En su afán por resolver el misterio, Crane contará con la ayuda de un muchacho, el joven Masbath (Marc Pickering), cuyo padre ha muerto a manos del fantasma y con Katrina Van Tassel (Christina Ricci), la bella hija de Baltus, hacia la que se sentirá muy atraído y que le corresponderá de buen grado.
Sleepy Hollow es una película con la clara impronta de Tim Burton. En ella el terror, lo onírico y lo grotesco van de la mano. La hermosa fotografía recrea escenas que recuerdan a los paisajes de los maestros holandeses de la época, con un ambiente entre gótico y romántico, neblinoso y lleno de claroscuros que acentúa la sensación de que algo ominoso acecha detrás de cada árbol.
Johnny Deep hace una estupenda recreación de Crane, dándole a su personaje el toque preciso que sabe oscilar entre lo ridículo y lo serio, lo valeroso y lo pusilánime, haciéndolo muy cercano al espectador. Podemos decir que encaja perfectamente, una vez más, en el proyecto de Tim Burton, transmitiendo sus ideas con fidelidad.
Christina Ricci, como Katrina Van Tassel, es una presencia etérea, con rasgos a veces esotéricos y misteriosos, pero muy lejos de sus habituales papeles en el cine de terror, que se combina bien con Johnny Deep.
Los acompañan actores de prestigio como Michael Gambon (Baltus Van Tassel) y Miranda Richardson (su segunda esposa y madrastra de Katrina) en un papel sorprendente, así como también aparecen en pequeños papeles actores típicos del cine de terror como Christopher Lee y Martin Landau.
Por último, hay que destacar la presencia imponente de Christopher Walken como el jinete sin cabeza, que llena la pantalla cada vez que se asoma a ella aunque no pronuncie una palabra y cuya tremenda caracterización es verdaderamente asombrosa.
No siendo de las películas más redondas de Burton, es ideal para pasar un buen rato, pues más que un terror agudo provoca algunos sustos, pero siempre sazonados con una inmensa guasa.
En los Oscar de 1999 consiguió el de mejor dirección artística y en los Bafta los premios a mejor vestuario y diseño de producción, aparte de otras nominaciones y premios a la mejor fotografía.
martes, 23 de marzo de 2021
Hoy martes han terminado los trabajos de instalación de nuevos enchufes en la Sala de estudio de la planta de acceso de la Biblioteca de Humanidades.
Ahora contamos con 140 enchufes más, distribuidos por las mesas de la zona central y lateral de la sala, de forma que todos los puestos de lectura de la biblioteca cuenta con alguno.
Estamos seguros de que esta ampliación va a suponer una mejora en el servicio que los usuarios que acuden a nuestras instalaciones sabrán apreciar, especialmente en estos momentos en que es tan necesario utilizar los equipos informáticos personales.
miércoles, 17 de marzo de 2021
martes, 16 de marzo de 2021
Mañana miércoles 17 y durante unos días, se va a proceder a la instalación de enchufes en unas mesas de la Sala de estudio de la planta baja de la Biblioteca de Humanidades que carecían de ellos.
Los trabajos empezarán a partir de las 16:00.
Rogamos disculpen las inevitables molestias que toda obra pueda causarles pues nuestro objetivo es mejorar el servicio.
viernes, 5 de marzo de 2021
Cada día daremos un curso en dos sesiones: una de mañana, de 11 a 13 h; y otra de tarde, de 16 a 18 h. Los contenidos de ambas sesiones son los mismos.
Las fechas de marzo son:
- Recursos electrónicos en Humanidades, 9 de marzo.
- Refworks: gestor bibliográfico, 16 de marzo.
- Recursos para el TFG y TFM en Humanidades, 23 de marzo.
lunes, 1 de marzo de 2021
Al-Manhal es una base de datos multidisciplinar que combina materias como derecho, economía, historia o ciencia y tecnología, entre otras, referentes a los estudios árabes e islámicos.
Se compone de cuatro tipos documentales:
- Libros electrónicos (cerca de 18.000 títulos), en árabe, inglés y francés. Para consular offline los libros electrónicos es necesario descargarse la App (IOS & Android).
- Revistas académicas revisadas por pares (unas 450 revistas), con cobertura a texto completo al menos de los tres últimos años.
- Tesis doctorales (10.000 tesis a texto completo), defendidas en las más prestigiosas universidades de la región.
- Middle East Strategic Studies Online: se trata de una base de datos específica con informes estratégicos, working papers o trabajos de investigación sobre el mundo árabe.
miércoles, 24 de febrero de 2021
El vicio del poder es una biografía de Dick Cheney (Lincoln, Nebraska; 30 de enero de 1941) vicepresidente de EEUU con George W. Bush en el periodo comprendido entre 2001 y 2009, contada de una forma ingeniosa y poco habitual.
La voz en off de un veterano de la guerra de Irak va a ser el hilo conductor que guíe al espectador a través del relato que se muestra en pantalla.
La película está estructurada en dos partes. En la primera nos hablan de los años de juventud de Cheney (Christian Bale), un bala perdida, borracho y pendenciero, sin oficio ni beneficio, expulsado de Yale, al que rescata del abismo su esposa Lynne (Amy Adams) una de esas mujeres fuertes que viven a través de los logros de sus maridos ya que las convenciones sociales les impiden conseguirlos por sí mismas.
Gracias a Lynne, Dick, que resultará ser un buen esposo y padre de familia, endereza su vida y empieza su carrera de burócrata gris en Washington, pasando por las administraciones republicanas de Nixon, Reagan y Ford. Aprenderá a moverse por las aguas encenagadas de ese mundo gracias a los políticos más influyentes del momento y sobre todo conocerá a Donald Rumsfeld (Steve Carell), cuyos intereses comunes los llevarán a colaborar de manera estrecha posteriormente.
Alejado de Washington durante el periodo demócrata de Carter, se dedicará a los negocios, prosperando en empresas ligadas al petróleo como Halliburton de la que se convertirá en CEO.
La segunda parte de la película (y de la vida de Cheney) se desarrolla en la pantalla tras un falso (y muy sorprendente) final con títulos de crédito incluso, pero de nuevo la voz en off nos orienta por la parte más controvertida de su biografía. Cheney vuelve a la política con George H.W. Bush pero acaba encontrando su gran oportunidad para convertirse en un personaje todopoderoso gracias a George W. Bush (Sam Rockwell). Formará tique con este como su vicepresidente, un cargo por tradición meramente ornamental a no ser que muera el presidente y que él sabrá reconvertir de manera callada y astuta hasta llegar a ser el auténtico mandatario en la sombra frente a un Bush que le cede los poderes sin pestañear.
Desde su puesto continuará con sus maniobras a favor de una política ultraliberal, levantando controles y barreras que irán mermando las libertades y derechos de los ciudadanos para atesorar más poder, enriqueciéndose a base de favorecer a empresas sin escrúpulos, alentando la creación y explotación de medios afines para manipular la realidad… unas prácticas que se ha demostrado que siguen vigentes con la presidencia de Donald Trump.
Todo esto llegará a su paroxismo con los ataques a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. A pesar de que las pruebas incriminan claramente a Osama Bin Laden y Al-Qaeda, para Cheney, Rumsfeld y su equipo no es suficiente y deciden crear un chivo expiatorio. Culparán del ataque a Sadam Hussein acusándole de poseer armas de destrucción masiva, convenciendo a los americanos y al mundo entero de que es la cabeza visible del llamado “eje del mal” (formado por Irán, Irak y Corea del Norte), dando lugar a la guerra de Irak. Mientras tanto, libres de Sadam, aprovecharán la ocasión para lucrarse personalmente por medio de concesiones directas a empresas afines (como Halliburton) para explotar los campos petrolíferos de Irak y ganar dinero a espuertas sin importarles las consecuencias.
El vicio del poder relata, por tanto, hechos muy duros pero con distanciamiento, intentando no cargar las tintas, como si la realidad (o lo que el cineasta entiende por tal, ya que algunos acontecimientos no han podido ser contrastados y por tanto son una interpretación) por sí sola fuera suficiente y no necesitara aditivos. Su director y guionista, Adam McKay tiene la virtud de no hacer una caricatura de Cheney aunque no escatima en mostrar momentos satíricos, ridículos e infames de su biografía utilizando no sólo el drama y la comedia sino también noticieros de la época que dan un toque de documental periodístico a la narración.
Un puntal importantísimo de la película es su reparto, con actores de extraordinario nivel empezando por Christian Bale quien hace de nuevo un ejercicio de transformación extrema para representar físicamente a Cheney, pero no sólo es eso, sino que parece haberse contagiado de su yo más íntimo porque lo expresa todo con la voz y la mirada más que con los gestos. Nominado al Oscar, no lo consiguió pero sí se llevó el Globo de Oro a la mejor interpretación masculina principal y otros diversos premios y nominaciones en reconocimiento a su excelente trabajo.
Amy Adams (Lynne Cheney), Steve Carell (Donald Rumsfeld) y Sam Rockwell (George W. Bush) demuestran igualmente su gran categoría de intérpretes con caracterizaciones brillantes.
También hay espacio para los cameos, principalmente de dos actores: Naomi Watts y Alfred Molina, interviniendo este último en una tan significativa como asombrosa escena que retrata de la manera más original la catadura moral de Cheney y su equipo.
Imagen: Filmaffinity
Tráiler: Youtube















